ZALACAÍN | Un clásico reformado

Nos acercamos a Zalacaín con la ilusión de entrar en el primer restaurante que consiguió tres estrellas Michelín en España, en el año 1987. Desde entonces, ha ido perdiendo las estrellas, y los nombres de Jesús María Oyarbide, el chef Benjamín Urdiain y el sumiller Custodio López Zamarra quedan ya en el recuerdo de este clásico en Madrid.

Actualmente lo lideran el chef Julio Miralles, la jefa de sala Carmen González y el sumiller Raúl Revilla (elegido mejor Sumiller en el año 2018).

El espacio es algo oscuro y, aunque a la entrada hay un elegante bar ideal para cócteles y una imponente bodega, en el resto de la gran sala imperan los grises y el minimalismo. Cuenta también con numerosos reservados que, en su momento, le concedieron gran fama para comidas de negocios.

En cuanto a la oferta de comida, opción de menú degustación (98€) o carta, con posibilidad de medias raciones (advertimos que si pides una ración completa para compartir, cuando la emplatan por persona el coste aumenta ya que cobran 2 medias raciones).

Restaurante Zalacaín Madrid
“Ensalada de bogavante azul”, “Raviolis rellenos de setas y foie con trufa” y Aperitivos de “Croquetas de jamón” y “Dátil con foie”

Nosotros comenzamos con un aperitivo correcto: “Croquetas de jamón” y “Dátil con foie”.

De entrantes probamos uno de sus clásicos, el “Pequeño Búcaro Don Pío (huevo codorniz, salmón ahumado y caviar Beluga)”. Rico aunque excesivamente frío, y con un coste muy elevado (49€).

A continuación, una “Ensalada de bogavante azul” con buen producto aunque con una presentación, desde nuestro punto de vista, no apropiada para este tipo de restaurante.

Seguimos con los “Raviolis rellenos de setas y foie con trufa” cuyos resultados, vistos en redes a otras personas de más renombre, denotan una ausencia de trufa en comparación con el de otros comensales de “mejor” status.

De principal, un “Steak tartar” que esperábamos como uno de los mejores de Madrid, aunque el exceso de picante (recomendado por el maitre) hizo que no lo pudiésemos valorar correctamente. En este caso, volvimos a vivir otra diferencia de servicio: nos trajeron el plato directamente en vez de prepararlo en mesa auxiliar junto a nosotros como a otros comensales.

Restaurante Zalacaín Madrid
“Crêpes Zalacaín”, “Teja” y “Petit Fours”

En los postres sí pudimos disfrutar de unas “Crêpes Zalacaín” (al estilo Suzette) maravillosas.

Para acompañar el café (4,55€), su clásica teja. Decepcionantes sin embargo los otros petit fours.

En conclusión, un clásico elegante (y muy costoso) pero sin el carisma que, entendemos, tenía antes. Por comparar, desde nuestro punto de vista se encuentra a años luz del encanto, calidad de servicio y sabores únicos de Horcher. Avisar asimismo de la obligatoriedad del uso de americana para los hombres.


Restaurante Zalacaín Madrid

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